Notes de premsa

Antoni Riera: “Necesitamos abrir una ventana de oportunidad azul”

La Tercera Edición del Foro Marino, en Ibiza, se ha inaugurado esta mañana con la asistencia de Carmen Ferrer, alcaldesa de Santa Eulària; Jordi Salewski, concejal de medio ambiente del ayuntamiento de Eivissa; Neus Mateu, concejala de medio ambiente de Sant Antoni; Marga Ferrer, delegada de Educación del Govern Balear en Ibiza. Acompañados por los miembros del Equipo Promotor del Foro, Cres Huerta, director de la Fundación Pacha; Marcos Marí, vicepresidente del grupo Alonso Marí; Marc Rahola, CEO de OD Group; Aniol Esteban, director de la Fundación Marilles; e Inma Saranova, directora de IbizaPreservation. Además de ponentes, empresarios, técnicos de las administraciones, miembros de oenegés y, alumnas y alumnos del colegio Santíssima Trinitat de Sant Antoni.

La apertura oficial de la Tercera Edición la ha realizado la alcaldesa de Santa Eulària, Carmen Ferrer, que  ha solicitado la colaboración de la sociedad para conseguir un mar en perfecto estado de salud, y además se ha mostrado optimista con el futuro porque cree que se está  preparado para revertir la situación que se vive actualmente.

La primeras conferencias de la mañana estaban previstas que fueran las intervenciones de Antoni Riera, director de la Fundación Impulsa y catedrático de la UIB, y la de la bióloga marina, activista medioambiental y premio Princesa de Asturias, Sylvia Earle. Esta última no ha sido posible realizarse debido a un problema eléctrico en el lugar desde el que debía conectarse. En el momento que se pueda coordinar de nuevo su intervención, se realizará.

Por su parte, Antoni Riera ha expuesto la necesidad de la reformulación del liderazgo turístico que tiene Baleares. Para ello, la economía azul tiene que estar en el centro de la reactivación económica, convirtiéndose en una ventana de oportunidad para las islas.

Según datos de la Fundación Impulsa, las actividades vinculadas a la economía azul generan, según el último balance prepandemia, un valor añadido bruto de 5.131,13 millones de euros anuales, a través de un tejido empresarial de 6.464 empresas que ocupan a 87.831 trabajadores. Con estas cifras, su aportación a las cuentas regionales se concreta en una sexta parte del valor añadido (16,7%), así como del empleo (17,2%), mientras que concentra más de una décima parte del tejido empresarial balear (11,1%).

En la situación actual, ha remarcado Antoni Riera “recuperación y reformulación han de ir de la mano y la oportunidad ‘azul’ sigue ahí, pues abre nuevas posibilidades de especialización (lo que producimos y cómo lo producimos) y permite, al mismo tiempo, activar la palanca de la sostenibilidad ambiental sobre el mar, nuestro principal banco de recursos”.

“Se trata de una combinación de bases de conocimiento productivo que rompen con las fronteras sectoriales tradicionales y que interpelan de tú a tú a empresas e instituciones para que se interconecten y colaboren estratégicamente para acceder a recursos nuevos y avanzados, como tecnología, talento, información o financiación”, ha añadido.

Tres visiones de Futuro

El segundo panel del día estaba enfocado para animar a los más jóvenes a relacionarse con la defensa del medio ambiente. Para ello, se han presentado tres visiones distintas dentro de un mismo enfoque. Alba Carbonell, ponente y moderadora, ha hablado su compromiso a través del movimiento que ha puesto en marcha en Menorca, 0 Plastic, y de los proyectos que están desarrollando dirigidos a los más jóvenes como  Kilómetros de plástico por Iris. Con el que buscan a los Zero Plastic Warriors, chicos y chicas de entre 15 y 18 años de las islas, para que “reflexionaran y compartieran soluciones alternativas al plástico de un solo uso”.

Los objetivos de 0 Plastic Menorca son, Identificar y empoderar a jóvenes líderes, posicionar las Baleares como destino turístico de viajeros conscientes y, sobre todo, luchar contra la contaminación por plástico.

Además, ha participado Javier Rodriguez Pandozi, director de proyectos del Instituto Balears de Estudios de Arqueología Marina (IBEAM), que ha presentado el mar como espacio contenedor de secretos arqueológicos. En su intervención ha introducido el término “cultura azul” y ha hablado de la necesidad de educar a las nuevas generaciones en el cuidado y mantenimiento de los restos arqueológicos submarinos.

Por su parte, Lea D’auriol fundadora de la Oceanic Global Foundation, organización internacional sin ánimo de lucro, ha hablado del trabajo que realizan desde su organización, enfocado a la conservación de los océanos, al asesoramiento de operaciones sostenibles, a crear experiencias educativas e involucrar a las comunidades locales para generar un impacto medible para el océano. Durante su intervención ha explicado que desde Oceanic Global se ha ayudado a la transición de cientos de empresas hacia prácticas más sostenibles, así como a ayudar a distintos países en la configuración de políticas medioambientales activas y eficaces.

Colaboración ciudadanos y ciencia

El último panel de la mañana ha sido el de Ciencia Ciudadana, en el que han participado Sandra Espeja como coordinadora Observadores del Mar; Silvia Cerdán, profesora colegio Santíssima Trinitat Sant Antoni; Laura Royo, Oceanógrafa en proyectos de investigación para la conservación de los ecosistemas marinos; y Toni López, observador ciudadano y buceador.  

Espeja ha hablado sobre lo que es la ciencia ciudadana y ha presentado diversos proyectos de  una actividad que “conecta dos mundos, como el científico y la sociedad en general” y que ha permitido “descubrir especies en sitios nuevos”, según ha explicado.

A través de la plataforma digital Observadores del Mar, se pide a la gente la aportación de datos sobre distintos proyectos que se están investigando o que puedan servir para futuras observaciones.

La iniciativa se basa en que los “científicos no pueden estar en todos los sitios a la vez” y, en cambio, la “suma de los ojos de la gente sí puede estar en todos los sitios a la vez”, por lo que pueden aportar información muy valiosa a las que no se llega con las campañas científicas y los trabajos de campo, limitados en tiempo y espacio.

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